Sonia Arias, legado en movimiento

Texto por: Juan Manuel Rey
Video por: Mariana Gómez Casadiego

Sonia Arias Gómez nació en la ciudad de Armenia y, por cosas del destino y del amor, a los 30 años llegó a Bucaramanga, donde desempacó sus maletas para siempre. A esa edad ya era una artista con formación interdisciplinar, catalogada por los críticos como la primera bailarina clásica del país y con bagaje en la televisión cultural nacional, por lo que su llegada a la ciudad la convirtió, naturalmente, en formadora. El interés por desarrollar la cultura dancística en Bucaramanga la llevó a acercarse, en primera medida, al teatro de la Universidad Industrial de Santander, donde acompañó los procesos de expresión corporal, así como los montajes escenográficos de las obras. Al poco tiempo, su formación en danza clásica le abrió las puertas del Instituto Santandereano de Cultura, donde su trabajo dio lugar al nacimiento de la Escuela de Danza y luego a los procesos desarrollados en el DICAS (Dirección de Cultura Artística de Santander).

A inicios de los años setenta, la capital santandereana era una ciudad pequeña y acogedora donde estaba todo por hacer (muy diferente a la ciudad de moles de cemento de la actualidad, donde aún queda todo por hacer). Desarrollar la danza desde Bucaramanga requería romper no solo con la inercia social, sino resolver múltiples limitaciones logísticas que iban desde la adecuación de los espacios para la práctica hasta la garantía de contar con la luminotecnia, montajes y vestuarios necesarios para las presentaciones de las obras. El talento y el compromiso que Sonia evidenció en sus alumnos fueron el principal estímulo que la motivó a no desistir en su labor por consolidar personal e institucionalmente los procesos de formación en danza en la ciudad, que dieron como resultado decenas de bailarines formados con excelencia y obras como A Callarse (1982), El último juicio (1988) y  Transcurrir (1992), que recorrieron el país dejando las mejores de las impresiones. 

Su estilo de formación se fundamentó en la enseñanza sólida de la técnica clásica como base de la educación y disciplina corpórea. El entendimiento y dominio de esta técnica era necesario para que, a través de su descomposición, se pudiese llegar a libertad creativa propia de las nuevas corrientes contemporáneas. Estos principios le permitieron educar una generación de bailarines de ballet contemporáneo que en la actualidad se destaca en diferentes lugares del mundo. Otro aspecto fundamental de su impronta como maestra fue su capacidad para estimular a los estudiantes en la búsqueda de la formación interdisciplinar y la integración de las artes. La danza, más que una serie de movimientos corporales rítmicos carentes de sentido, debía ser la expresión de la estructura del pensamiento del bailarín. Para lograr esto, el alumno debía formarse en aspectos básicos de la música, el teatro, la plástica, entre otras disciplinas: el espíritu polímata de los artistas clásicos reflejado en su día a día. 

La obra de Sonia, más allá de la realización de las puestas en escena que un sinnúmero de espectadores de la ciudad y del país pudieron disfrutar, fue el proceso formativo que desarrolló en cada uno de los alumnos y el impacto que este legado vivo sigue teniendo en su quehacer como docentes, coreógrafos, investigadores y artistas. Además de las propiedades físicas como la elasticidad o la fortaleza, la práctica del ballet se caracteriza por requerir, por parte de los bailarines, compromiso, constancia y tenacidad únicas. Sonia logró trascender estas virtudes de los salones de baile y las tarimas a su trabajo serio y pujante como maestra e impulsora fundamental del movimiento dancístico nacional, que reconocen los que tuvieron la fortuna de compartir procesos de formación y creación con ella, y quienes han sabido apreciar su obra como espectadores o curiosos del arte. Gracias por siempre a Sonia por su legado y por persistir en construir una parte esencial de Bucaramanga desde la cultura y la estética. Mujer fuerte, como bailarina de ballet.



Sobre lxs autores:

Mariana Gómez Casadiego (@mar.y.anagomez) estudió cine en Barcelona y actualmente estudia Diseño Industrial en Bucaramanga. Le interesa la experimentación interdisciplinaria que permite combinar los medios audiovisuales con el diseño. 

Juan Manuel Rey (@jmrey11) nació en Bucaramanga y estudió en el exterior. Desde el 2005 ha estado vinculado a diferentes agrupaciones musicales y proyectos audiovisuales. En todos fracasó. Desde hace un año regresó a la ciudad y se destaca por ser un tipo buena gente.

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