Simón y la amistad como refugio

07/15/2021 María Camila Rosso
POR: MARÍA CAMILA ROSSO

Simón es una palabra aguda y, al igual que el acento de su nombre, se nombra en disidencia, margen, espacio cálido y habitable para otros mamíferos y mamíferas humanas (y más allá de lo humano, y más allá de lo mamífero) Simón, calor, canción para dormir y la confianza de que el feminismo y la educación crítica del género pueden alentar la existencia de humanos amables que son capaces de amar a otros, de habitar el espacio público sin borrar la agencia moral de otras y sin borrar su deseo e impulso por buscar una casa en su cuerpo que no desea con el manual de la heterosexualidad y la dominación (menos mal por él, menos mal por las que lo amaron). La amistad es pues la celebración máxima de diversidad y del encuentro con el otro, tan inaccesible en su fuero interno.

Celebrar la diversidad para mí, es celebrar la amistad como el espacio verdadero de la libertad sin juicios impuestos por los roles de género. Celebrar esto también me ayuda a pensar en lo importante de reconocer al cuerpo como el primer territorio en donde se habita el espacio comunitario, como los árboles que son casa de otros y por otros. Celebrar la diversidad también es encontrar tiempo y disposición para recorrer las calles a través de formas alternativas y así, bajo nuevas perspectivas, poder entender que la ciudad y  nosotros mismos somos espacios que se construyen constantemente.

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