La cosa

POR: MARÍA GABRIELA BARRERA

Yo siempre vi a la ciudad como muchas cosas que se desprendían, que me llenaban los poros del cuerpo con alguna cosa por algún cuento, con algún chiste, con melancolías, pero con alguna cosita. Siempre me llenaba. Me llenaba caminarme la cara, caminar rostros ajenos, formar avenidas y cementos, formar historia, como dice mi papá. Me gustaba mucho hacer ese tipo de cosas. Cosas inverosímiles, otras más complejas o difusas, cosas que no entiendo o que no he llegado a leer… Pero, tan difícil que es hacer todo lo que una quiere en una ciudad que a veces parece tan poca cosa,¿O será que la poca cosa soy yo? Este pueblo es un recorrido inhóspito, pero me toca correrlo sí o sí, sola, acompañada, asustada, llevando cosas en una maleta que termina vacía. Ojalá algún día lleve algo que haga de este sitio una cosa mejor.

Yo siempre vi la ciudad como muchas cosas, muchas vainas que me atraviesan las costillas, que apuñalan y que hacen que la sangre sea de todas estas partes, pero a la vez de ninguna, ni siquiera mía. Ojalá en algún rinconcito del municipio pueda dormir. Esta cosa me hace ver muchas caras en mí, como si el rostro de la ciudad me hiciera algo, como si nunca fuese una sola cosa. Al menos soy La cosa.

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