Feel the fucking love

15 julio, 2021 Ana María Trujillo
POR: ANA MARÍA TRUJILLO

Un día escribí en mi diario que los amores no se repiten, y son bendiciones. Luego, que cada amor, sin saberlo, nos impulsa hacia amores nuevos. Y que los amores no deberían repelerse, sino celebrarse.

Recuerdo la sensación embriagante de libertad autoconcedida. El desdén por la convención y la categoría. Los ocasionales rostros contraídos, las miradas esquivas, las abiertamente hostiles. La indignación performada desde las jaulas.

Comprender, estremecerme ante el miedo legítimo de quienes se ven forzadxs a negociar entre su integridad y el libre despliegue de su deseo. Ese absurdo.

He recordado esta pared que, siendo en esencia la misma, ha sido tantas. En esta, una de sus consignas más punzantes. Imperativa. Rotunda. Inapelable.

La recuerdo y me ocupo de celebrar que, por fortuna, del amor podremos siempre desdoblar 7.8 billones de vectores.

 

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