De amores medievales, collages, rabias contenidas o “Todo va Bien”

2 octubre, 2020 ALEJANDRO BARRERA SALAMANCA

Por: Alejandro Salamanca

En este momento de la vida debo decir, con total seguridad, que soy un afortunado pues lo vivido en este tiempo de aislamiento, para mí, es de total contraste con la realidad que vivía el mundo. Mientras yo llegaba al mes de marzo con trabajo y un colchón económico para soportar el paro venidero, muchos otros colombianos llevaban desde enero sin empleo, y con el inicio del aislamiento su situación económica se agudizó. A la par, parecía el fin del mundo y muchas parejas empezaban a vivir grandes dificultades por convivir más tiempo que nunca, pero yo disfrutaba de un romance a distancia entre Bogotá y Medellín que se hacía fuerte,que vivía de mensajes de texto, de videollamadas calientes y de darnos los plones juntos al atardecer o antes de dormir. De esos apoyos que alivianan cargas y te dan impulso.

Y mientras muchos necesitaban salir a las calles para buscar el sustento de su familia, yo venía en un proceso de cambio personal en el cual necesitaba de tiempo para dedicarme a las cosas que ocurrían en mi cabeza; con el aislamiento llegó ese tiempo,  con el tiempo llegó el Collage y con él una cantidad de ideas y  proyectos en los cuales pude encontrar una voz crítica y artística que me permite transmitir mis ideas y opiniones. Puede que no sea mucho en un principio, PERO LO IMPORTANTE QUE ES NO QUEDARSE CALLADO Y QUITARSE LA VENDA.

Hoy, después de siete meses de pruebas y errores, de pensar y repensar qué  hacer con el proyecto de vida y de sufrir culpas porque todo va bien aunque no lo vaya… y ante la dura situación que afronta la gran mayoría del país, veo con preocupación lo que será el futuro; la nueva normalidad parece ser muy similar a la antigua, con la diferencia de que ahora usamos más gel antibacterial y tapabocas (a medias) pero somos los mismos como sociedad, poco o nada aprendimos de este tiempo y del mensaje directo que nos dio la naturaleza y la vida. La indiferencia ante los problemas que agudizaron la pandemia y que se hicieron más notorios durante el encierro,  no nos cambiaron en lo mínimo.

Seguimos indolentes ante las vidas que se lleva la violencia en el campo, ante los niños y jóvenes que mueren de hambre y que, ante la falta de oportunidades, solo tienen acceso a las pandillas perpetuando ese círculo vicioso de generaciones perdidas. En Colombia NADIE ha vivido en DIGNIDAD y hoy toda esa generación, cansada de años de desigualdad, sale a las calles de nuevo a  alzar su voz  y a manifestar toda esa rabia contenida, toda esa lucha justa que sigue viendo sus sueños apagarse por la muerte a manos de agentes del Estado.

No todo va bien, aunque todo vaya bien. ¡Ven- seremos!

 

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