Agotados

2 octubre, 2020 Jusstine Flye
Por: Jusstine Flye

Mi mente no descansa. ¿La tuya sí?

Estoy agotada, estamos agotados. El cuerpo se desploma como nunca ante tanta presión y en medio de todo este caos busco, como aquellos que se dejan caer, un poco de paz para mi mente y alma. Atrapados en medio de las deudas, el hambre nuestra, y de los nuestros, que acosa, la hostilidad, el miedo, el desahucio y la soledad que se carcome la mente; parece que todas las puertas se cierran.

Si pudiéramos tan solo por un momento descansar de esta realidad insoportable, donde nosotros, los nadie, nos vemos deambular por el rebusque en selvas de cemento y hostilidad, tal vez así podríamos continuar, pero la presión no cesa, por eso es que me dejo caer, porque es doloroso a veces estar despierto, sin corazón para aguantar tanta sangre derramada, tantos territorios devastados por la codicia, tanta manipulación política para menguar la calidad de vida, tanto daño hecho al otro, ese otro que también soy yo.

A veces busco en mis recuerdos aquellos momentos de felicidad que le he robado con sagacidad a la vida que vivo, sobreviviendo sin vivir. En ellos me refugio cuando el sistema me aplasta, en ellos busco convencerme de que habrán tiempos mejores o que al menos la bota que aplasta mi cuello contra el pavimento cesará su presión en una pequeña fracción de momento y allí, cuando la oportunidad me sea dada, respiraré, tan solo eso, aire, aferrado a la esperanza.

La nueva normalidad parecer ser una en la que ya no exista. La anterior normalidad no me contemplaba en su ecuación, supongo que debería agradecer que aún hay vida para continuar sobreviviendo sin vivir, soñando sin dormir, siendo feliz sin tener paz.

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